vivencias,
necesidades y problemas reales.
Sucesos en los cuales tú, como persona que se sienta enfrente, corres el riesgo de romperte. De empatizar con su situación y acariciar su dolor en tu piel.
Y saber que esta persona viene a ti en busca de ayuda, de orientación para conseguir una situación mejor...
...y a veces no se puede.
Y debes hacerte cargo de comunicárselo a la persona, de decirle que no puedes ofrecerle esa cobertura. Y ves su rostro y cómo cambia progresivamente. Y escuchas su enfado, su incompresión, su impotencia, y cómo todo esto acaba transformándose en frustración, dolor, agotamiento y el autoconvencimiento de que no le queda otra opción de seguir (o no).
Y te duele. Te duele dar esa noticia y contemplar esa reacción porque, aunque sepas que no debes, te sientes responsable.
Te es inevitable, eres empática, y ese sentimiento (bueno, mejor hablo en plural), esos sentimientos los meten en tu mochila. Y claro, la mochila va contigo. Y esos sentimientos pesan.
Te es inevitable, eres empática, y ese sentimiento (bueno, mejor hablo en plural), esos sentimientos los meten en tu mochila. Y claro, la mochila va contigo. Y esos sentimientos pesan.
Y el peso, al final, duele.
Decidí emprender mi futuro en esta dirección....no sé bien por qué, supongo que así lo sentí ya que en ningún momento contemplé otro camino.
Actualmente me veo con la energía y disposición de que, aunque en un primer momento cargue con esa mochila, al llegar a casa la abriré, aceptaré el contenido y haré por trabajar conmigo misma. Para saber que 'dolor', 'empatía' y 'frustración' son reales y no puedo dejar que 'responsabilidad' aparezca como un único todo. Porque hay que tener claro que no siempre todo depende de una, y hay veces, que no se puede.
Y está bien. Es humano y es real. Este trabajo no nos convierte en diosas omnipotentes con la habilidad del total arreglo (aunque, desgraciadamente, en ocasiones se vea así). Hay situaciones abarcables, y situaciones que no dependen de nosotras.
Y ahí está la importancia de tenerlo claro, a veces no se puede y no es culpa nuestra.
Y está bien. Es humano y es real. Este trabajo no nos convierte en diosas omnipotentes con la habilidad del total arreglo (aunque, desgraciadamente, en ocasiones se vea así). Hay situaciones abarcables, y situaciones que no dependen de nosotras.
Y ahí está la importancia de tenerlo claro, a veces no se puede y no es culpa nuestra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario